Este pequeño cuento resume el porque de la creación de este blog. Con mucho cariños les doy la BIENVENIDA a todo aquel que lo visite y quiera quedarse, que lo disfruten. Graciela
"A las puertas del cielo llegaron un día cinco viajeras
- ¿Quienes son Ustedes? les preguntó el guardián del cielo.
- Somos - Contestó la primera - LA RELIGIÓN
- LA JUVENTUD...- dijo la segunda
- LA COMPRENSIÓN...- dijo la tercera
- LA INTELIGENCIA... - dijo la siguiente
- LA SABIDURÍA - dijo la última
- Identifíquense!! - ordenó el carcerbero
Y entonces...
La religión se arrodilló y oró. La juventud se rió y cantó. La comprensión se sentó y escuchó. La inteligencia analizó y opinó. Y la sabiduría... contó un cuento."
(tomado de una idea de Anthony de Mello, modificada por Jorge Bucay)
"A las puertas del cielo llegaron un día cinco viajeras
- ¿Quienes son Ustedes? les preguntó el guardián del cielo.
- Somos - Contestó la primera - LA RELIGIÓN
- LA JUVENTUD...- dijo la segunda
- LA COMPRENSIÓN...- dijo la tercera
- LA INTELIGENCIA... - dijo la siguiente
- LA SABIDURÍA - dijo la última
- Identifíquense!! - ordenó el carcerbero
Y entonces...
La religión se arrodilló y oró. La juventud se rió y cantó. La comprensión se sentó y escuchó. La inteligencia analizó y opinó. Y la sabiduría... contó un cuento."
(tomado de una idea de Anthony de Mello, modificada por Jorge Bucay)
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martes, 25 de octubre de 2011
LEYENDA DE LA FLOR DEL CEIBO
Cuenta la leyenda que en las riberas del Paraná, vivía una indiecita fea, de rasgos toscos, llamada Anahí. Era fea, pero en las tardecitas veraniegas deleitaba a toda la gente de su tribu guaraní con sus canciones inspiradas en sus dioses y el amor a la tierra de la que eran dueños... Pero llegaron los invasores, esos valientes, atrevidos y aguerridos seres de piel blanca, que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras, los ídolos, y su libertad.
Anahí fue llevada cautiva junto con otros indígenas. Pasó muchos días llorando y muchas noches en vigilia, hasta que un día en que el sueño venció a su centinela, la indiecita logró escapar, pero al hacerlo, el centinela despertó, y ella, para lograr su objetivo, hundió un puñal en el pecho de su guardián, y huyó rápidamente a la selva.
El grito del moribundo carcelero, despertó a los otros españoles, que salieron en una persecución que se convirtió en cacería de la pobre Anahí, quien al rato, fue alcanzada por los conquistadores. Éstos, en venganza por la muerte del guardián, le impusieron como castigo la muerte en la hoguera.
La ataron a un árbol e iniciaron el fuego, que parecía no querer alargar sus llamas hacia la doncella indígena, que sin murmurar palabra, sufría en silencio, con su cabeza inclinada hacia un costado. Y cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se fue convirtiendo en árbol, identificándose con la planta en un asombroso milagro.
Al siguiente amanecer, los soldados se encontraron ante el espectáculo de un hermoso árbol de verdes hojas relucientes, y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de valentía y fortaleza ante el sufrimiento.
Esta flor no tenía perfume, tenía la forma de las lenguas de la llama que la envolvieron hasta matarla, y era roja como su sangre generosa.
Era la flor del ceibo, flor que habita actualmente la zona del litoral, pero que crece en cualquier sitio.
domingo, 25 de abril de 2010
LEYENDA ÁRABE
Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto.En un determinado punto del viaje discutieron, y uno le dio una bofetada al otro. El otro, ofendido y sin nada que decir, escribió en la arena:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.
El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra: HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA.
Intrigado, el amigo preguntó: ¿Por que después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?
Sonriendo, el otro amigo respondió: "Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargaran de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo".
UNA GRAN FRASE: "Se necesita solo de un minuto para que te fijes en alguien, una hora para que te guste, un día para quererlo, pero se necesita de toda una vida para que lo puedas olvidar". Manda esta frase a todas las personas a las que jamás olvidarás, y recuerda mandarlo también a quien te lo mandó. Sólo para demostrarle que jamás lo olvidarás.
miércoles, 20 de enero de 2010
LA LEYENDA DEL PAN
Había una vez, hace mucho, mucho tiempo, dos pueblos vecinos que estaban peleados, tan peleados, que no querían tener nada igual, ni siquiera nada parecido: si uno plantaba trigo, el otro cultivaba papas; si en uno los músicos tocaban la guitarra, en el otro soplaban la flauta.
Y así ocurría con las comidas, los vestidos, los trabajos y las fiestas. Todo tenía que ser completamente diferente, menos una sola cosa: en los dos pueblos había panadería y se comía pan. Pero claro, no era el mismo pan.
En un pueblo el pan era sequito, casi como uno galleta, pura corteza dorada. En el otro hacían un pan blando, un bollo tierno como una espuma blanquísima, toda miga, que se deshacía en la boca.
Un buen día, el hijo del panadero de uno de los pueblos se enamoró de la hija del panadero del otro pueblo.
De nada valieron las protestas de los padres porque los jóvenes se amaban y querían estar juntos. Después de muchas discusiones, los mayores aprobaron el casamiento con la condición de que se fueran a vivir a otro pueblo, cercano donde no hubiera panadería; y entonces serían ellos, los enamorados, los panaderos del lugar.
Pero. ¿Cómo tendría que ser el pan para que ninguno de los dos pueblos se sintiera disminuido? La nueva panadería debería fabricar un nuevo pan que fuera algo así como un casamiento de bollos y galletas. ¿Cómo hacer un pan que tuviera el mismo tiempo miga y corteza?
Los jóvenes panaderos hicieron muchas pruebas; con más y con menos harina, con más y con menos calor en el horno, hasta que por fin consiguieron dorar la corteza y mantener blandito el interior del pan.
Y así, por primera vez, la gente de ese pueblo probó el pan que ahora todos conocemos, y los panaderos que lo fabricaban fueron muy felices.
Y colorín, colorado…
Y así ocurría con las comidas, los vestidos, los trabajos y las fiestas. Todo tenía que ser completamente diferente, menos una sola cosa: en los dos pueblos había panadería y se comía pan. Pero claro, no era el mismo pan.
En un pueblo el pan era sequito, casi como uno galleta, pura corteza dorada. En el otro hacían un pan blando, un bollo tierno como una espuma blanquísima, toda miga, que se deshacía en la boca.
Un buen día, el hijo del panadero de uno de los pueblos se enamoró de la hija del panadero del otro pueblo.
De nada valieron las protestas de los padres porque los jóvenes se amaban y querían estar juntos. Después de muchas discusiones, los mayores aprobaron el casamiento con la condición de que se fueran a vivir a otro pueblo, cercano donde no hubiera panadería; y entonces serían ellos, los enamorados, los panaderos del lugar.
Pero. ¿Cómo tendría que ser el pan para que ninguno de los dos pueblos se sintiera disminuido? La nueva panadería debería fabricar un nuevo pan que fuera algo así como un casamiento de bollos y galletas. ¿Cómo hacer un pan que tuviera el mismo tiempo miga y corteza?
Los jóvenes panaderos hicieron muchas pruebas; con más y con menos harina, con más y con menos calor en el horno, hasta que por fin consiguieron dorar la corteza y mantener blandito el interior del pan.
Y así, por primera vez, la gente de ese pueblo probó el pan que ahora todos conocemos, y los panaderos que lo fabricaban fueron muy felices.
Y colorín, colorado…
Michel Tournier
Versión libre de “La leyenda del pan” en Medianoche de amor, Madrid, Alfaguara 1991.
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